La publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en nuestros consejeros de compras. Aunque nos sugieran una forma de vida, es importante considerar que el control financiero y el cuidar nuestro bolsillo es responsabilidad nuestra. Pensemos: ¿qué necesidades reales tenemos que solventar? ¿Cómo evitar comprar lo que no necesitamos?

 

La publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en nuestros consejeros de compras. Aunque nos sugieran una forma de vida, es importante considerar que el control financiero y el cuidar nuestro bolsillo es responsabilidad nuestra. Pensemos: ¿qué necesidades reales tenemos que solventar? ¿Cómo evitar comprar lo que no necesitamos?

 

¿Cómo obtiene sus ingresos el ciudadano promedio? Según el INEGI (2019) el 60% de la población económicamente activa, obtiene su principal ingreso a través de un trabajo formal; el 15.6% lo hace gracias a transferencias que obtiene, el 1.3% a través de rentas de casas o departamentos; el restante se obtiene a través de otros ingresos.

 

Ahora bien, según el mismo estudio, el 35% de los gastos los destinamos a comprar alimentos y bebidas, un 19.3% en transporte, 12% para educación y un 9.5% en gastos de la casa y compra de combustibles como la gasolina.

 

Pero hay un margen de compras que no se considera y se relaciona con las compras que hacemos de manera impulsiva. ¿No te ha ocurrido que en casa sueles tener alguna prenda que nunca te has puesto o tienes un aparto de ejercicio que está en la esquina abandonado?

 

¿Por qué solemos comprar cosas que no necesitamos? Puede ser que compremos cosas que pensamos esenciales, pero cuya adquisición no pensamos demasiado.

 

Las ideas que obtenemos a partir de este breve análisis son tres:

 

1.   No debemos creer todo lo que nos dicen. Tener una tarjeta de crédito sin la solvencia para usarla, puede crear más problemas de los que resuelve. A veces creemos que ese automóvil nos dará reputación o poder, pero no olvidemos que se devalúa con facilidad y que su mantenimiento y los impuestos que derivan de su uso, suelen resultar en un quebranto económico.

 

2.   Desear vernos como algo que no somos resulta caro con el tiempo. Hagamos consciencia de lo que realmente podemos adquirir para mantener bajo control nuestras finanzas personales y familiares.

 

3.   Evitemos las compras por impulso. ¿Qué necesidades reales tenemos y cuáles son imaginarias o creadas? Un estudio de Nielsen (2017) nos señala que las compras por impulso son aquellas que se realizan cuando el consumidor es seducido por productos que no son una necesidad primordial. Señala que el 54% de las ventas ocurren en los supermercados y con frecuencia en las gasolineras. ¿Cómo controlar este tipo de compras?

 

A)      No improvises. Escribe una lista de tus compras y aférrate a ella sin chistar.

B)      No salgas de compras para evitar enfrentar algún sentimiento. Tapar la emoción a la larga será contraproducente.

C)     Compra solo lo necesario. Te sentirás mejor si lo logras.

 

Dato final. ¿Sabías que en lo que va de 2019 el ingreso promedio se redujo un -0.3%?. Curiosamente se incrementaron las compras hasta un 1.4% en bienes durables como muebles, televisores, lavadoras y otros aparatos electrodomésticos en comparación con el año pasado.

 

Por Ferratum.

 

 

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